A Luís XVI no le pareció la creación de la Asamblea Nacional así que respondió a ésta convocando a una reunión en dónde expresaría lo que aceptaba y lo que no. Esta reunión se llevó a cabo el 23 de junio de 1789. Ahí dio el sí a los impuestos y a los empréstitos de los estados generales, también condicionalmente a la igualdad fiscal, pero no a la igualdad civil, a la abolición de los estados y al fin de la sociedad aristocrática. Esto obviamente no era lo que la Asamblea Nacional quería. Además para tratar de resistirse a esta revolución, el rey llamó a las tropas para restaurar el orden público, lo que ocasionó pánico entre los ciudadanos. Estos para tratar de defenderse tomaron la prisión de la bastilla para abastecerse de armas y poderse defender. Este acontecimiento marca simbólicamente el principio de la revolución, en esta ocasión también es popular. Pues lo caro del pan y el hambre tuvieron como consecuencia que Francia campesina se levantara en armas, dejando saber
que con su participación, esta revolución también era de ellos.
que con su participación, esta revolución también era de ellos.[5]
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